miércoles, 17 de junio de 2009

XXXVII. Organización

A veces, los elementos, cualesquiera que sean, sólo te dan una oportunidad. Y eso, en la situación en que me encuentro, no es demasiado. El hombre espera mientras en su rostro empieza a dibujarse una sonrisa. ¿Acaba de inventarse la respuesta esperando ver mi reacción o realmente sabe de qué habla? Le miro en silencio, pero mi incapacidad para conocer a las personas vuelve a jugarme una mala pasada. Y van muchas.

-¿Dónde está? –acabo por preguntar.

Se lo piensa unos segundos y trata de hacerse el interesante. Quiere seguir con el juego. Al menos, un poco más.

-¿Dónde está? ¿Es esa tu pregunta?

-Sí. ¿No podré hacer ninguna otra? –acabo diciendo, con un poco de sorna.

-Je, claro que sí, amigo, sólo faltaría que no dejase hablar a un tipo tan callado como tú.

Mis cejas se arquean y él se da por aludido, pero se mete una cucharada de judías en la boca y guiña ligeramente su ojo derecho, como pidiendo una pequeña pausa antes de contestar. Mastica despacio mientras me mira, entre extrañado y divertido.

-RQ… menudo personaje, amigo, menudo personaje. No se habla de otra cosa al otro lado de la montaña.

Estoy impaciente por saber más. Él lo sabe. Le sigo el juego y le dejo hablar.

-Ha causado verdadero furor entre la gente. Tiene muchos seguidores. Supongo que sabrás que dicen que puede ir por ahí por las noches, que no le afecta el ruido.

-Eso he oído.

-Bien… las palabras vuelan y, de momento, no se las lleva el viento. Amigo; lo último que sé es que se estaba montando una especie de organización a su alrededor. No sé de qué tipo, pero parece que con fuerza.

-¿Una organización? No creo que sea malo organizarse… -he contestado, después de percibir el tono desalentador con que había pronunciado la última frase.

-Bueno, da igual, todo son rumores.

-Antes me preguntó qué quería saber acerca de RQ.

-Amigo, eres muy ingenuo si piensas que eso significaba que lo sabía todo.

Una vez más, touché.

No hay comentarios:

Publicar un comentario