-Era broma, amigo, no te preocupes. Sólo estaba poniendo a prueba tus nervios. Y, por cierto, no tenías puesto el seguro de tu pistola. Podrías haberle hecho daño a alguien.
El perro dormitaba detrás del hombre hecho un ovillo.
-Estoy seguro de que no le has disparado a nadie, amigo. Se te notaba en la mirada. Aún desde la distancia. Pero no pasa nada; es mejor así.
Me estaba desesperando por momentos, así que en un instante de descuido contraataqué, más por cambiar de tema que por otra cosa:
-¿Cómo es que vive aquí solo, en la montaña?
-No vivo solo, amigo, tengo a Mus. Vivo en la montaña para estar lo más cerca posible del bosque, de la naturaleza. Todo esto, este desastre, lo hizo la propia Tierra, así que pensé que estando lo más cerca de ella reduciría el peligro de que nos pasase algo malo.
-¿La Tierra? ¿Qué quiere decir? Explíqueme eso.
-Yo lo veo claro, amigo. Fíjate si no: todo el bosque, intacto. Los árboles, en su sitio, los ríos, las montañas, todo igual. Nada está destruido sino todo aquello creado por la mano del hombre. Sospechoso, al menos, ¿no crees?
-Nunca lo había visto de esa manera, la verdad.
-Yo no tengo dudas; la Tierra por fin se ha organizado, ha actuado en contra de quien se la quiere cargar. Es evidente.
-¿Y ese ruido?
-Quién sabe. Supongo que es su forma de decirnos que hasta aquí hemos llegado. Nos va a ir eliminando poco a poco. Un descuido aquí, un paso mal dado allá… y ya estás listo. Listo y muerto.
-Un poco demasiado cruel, ¿no le parece? Quizá hubiese avisado antes.
-¡Y lo hizo, mierda! No es que yo sea un jodido ecologista, amigo, pero joder si lo hizo. Se empezó a merendar a los humanos poco a poco. Un terremoto aquí, un huracán allá… estuvimos ciegos durante muchos años y ahora estamos muertos. Tú y yo, amigo, sólo estamos en lista de espera. Pero te aseguro que nuestros nombres están subrayados.
-¿Ha visto a mucha gente desde el desastre? –necesitaba volver a cambiar de tema, introducir uno nuevo al que llevaba dando vueltas largo rato.
-No a mucha desde que me mudé aquí con Mus, pero de vez en cuando necesito compañía. Agradezco la tuya, amigo, eso por descontado.
-¿Sabe algo de RQ? –he preguntado a bocajarro.
El hombre no se ha mostrado sorprendido.
-Claro amigo, ¿qué quieres saber?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario